Todos los nombres
José Saramago
El escenario por el que el lector se introduce en la aventura de la novela cuya lectura seguramente está a punto de iniciar, es un edificio que los españoles situaríamos sin duda en la posguerra: una Conservaduría General del Registro Civil en donde cada día entran gran número de papeles que justifican el nacimiento, el matrimonio, la separación, la muerte o cualquier otra circunstancia que altere el estado civil de una persona. Papeles que contienen datos aún escritos a plumilla, pero no emociones. Los empleados están dirigidos por jefes, subjefes, directores… en jerarquías tabuladas y rígidas. Don José -único nombre que aparece en la novela- es el ejemplo vivo de escribiente sumiso, obediente y temeroso. Vive, por circunstancias especiales, en una pequeña estancia aneja al gran edificio de la Conservaduría y a la que tiene acceso por una puerta privada que solamente él usa. La vida para don José no es más que una sucesión de días iguales sin que ningún acontecimiento sea capaz de hacerlos distintos. Certificados de nacimiento, defunción, matrimonio, separación…, certificados que se van apilando en sus respectivos archivos y que cada día pasan a engrosar los estantes enormes, altísimos, llenos de polvo que constituyen lo que es la vida de los habitantes o, al final, lo que quedó de ellos.
José de Sousa Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010) fue un escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía».